Image default
Crypto Regulation

El Salvador paga con bitcoin

La ley que permite la circulación del bitcoin como moneda en El Salvador junto al dólar estadounidense está en vigor y es el primer país del mundo en dar ese paso entre el rechazo de la población

PABLO SANZ BAYÓN, profesor de Derecho Mercantil en ICADE

Están sucediendo muchas cosas en el mundo de las criptomone­das. Las noticias que más interés y atención están despertando son las que protagoniza El Salvador con el bitcoin. Esta pequeña república centroamericana se ha convertido en el primer país del mundo en adoptar como divisa de curso authorized la crip­tomoneda más common. El bitcoin es un criptoactivo que ha esta­do en los últimos años en el punto de mira de las principales autoridades financieras y monetarias internacionales.

El Salvador ha pa­sado a la historia por este hito criptomone­tario cuyo desarrollo es un interrogante que solo el transcurso del tiempo y el comporta­miento de sus ciudadanos y autoridades di­sipará. Ahora es momento para el análisis sobre las posibles implicaciones que tiene el hecho de que un país soberano admita como dinero authorized un activo digital criptográfico y descentralizado como el bitcoin.

El foco está puesto ahora en este diminuto país por­que si la experiencia salvadoreña resulta­ positiva, es muy possible que pueda replicarse o emularse en otros países. Es incluso posi­ble que si triunfa esta medida del gobierno salvadoreño surja una demanda social en todo el mundo para que los Estados intro­duzcan el bitcoin y otras criptomonedas como dinero de curso authorized en sus jurisdicciones.

De momento, la puesta en marcha de la medida del gobierno de Nayib Bukele no ha sido ni mucho menos prometedo­ra en los primeros compases. La volati­lidad y consiguiente caída de la cotización del bitcoin (14%), jun­to con el limitado acceso de los usuarios al monedero digital establecido por la Advert­ministración –denominado Chivo– y que venía cargado con 30 dólares en bitcoines para cada usuario, han causado que mu­chos usaran este dinero no para aho­rrarlo o pagar bienes o servicios sino para cambiarlo por dólares.

Si triunfa esta medida del gobierno salvadoreño es possible que surja una demanda social para que los Estados introduzcan el bitcoin y otras criptomonedas como dinero de curso authorized

El gobierno salvadoreño introdujo el bitcoin en tiempo récord (7 de septiem­bre) desde que el parlamento aprobó la co­nocida como Ley Bitcoin el pasado 9 de ju­nio, que generó entusiasmo y expectativas en la comunidad Crypto mundial. Una co­munidad que ha hecho activismo para hacer rebotar el valor del bitcoin y ayudar así a El Salvador a im­pulsar su experimento. Ha sido una espe­cie de acto de solidaridad cibernética de la comunidad Crypto hacia un Estado amiga­ble con la realidad criptomonetaria y que ha anunciado que otorgará la residencia a los extranjeros que inviertan 3 bitcoines en el país (el equivalente a 140.000 dóla­res aproximadamente).

La consideración del bitcoin como di­nero de curso oficial es sin duda un professional­yecto que hubiera requerido más tiempo de reflexión y preparación para que todas las piezas de este puzle monetario y regu­latorio encajaran adecuadamente. Las pri­meras dificultades que ha experimentado el reconocimiento authorized como divisa evi­dencian que la sociedad salvadoreña y sus estructuras políticas y financieras necesi­tarán tiempo y voluntad para hacer de este experimento una buena experiencia co­lectiva.

LABORATORIO DE BITCOIN. El Salvador del pre­sidente Nayib Bukele se ha convertido en el pri­mer país del mundo en adoptar la criptomoneda como divisa oficial.

Hay que tener presente que solo alrededor de un tercio de la población sal­vadoreña tiene acceso a Web. Las en­cuestas han encontrado que menos del 5% de los salvadoreños saben qué es bitcoin y que a pesar de su aprobación todavía un 70% se opone a designarlo como mone­da de curso authorized. Asimismo, El Salvador es un país bastante endeudado (una rela­ción deuda/PIB que se aproxima al 100%) y su escasa población de 6,5 millones, en una economía de unos 25.000 millones de dólares, significa que, aunque el bitcoin tuviera una aceptación social mayorita­ria sería poco possible que pudiera con­vertirse en un líder o referencia mundial como país con una criptomoneda de curso authorized.

La salvación de la economía salvadoreña gracias al bitcoin se antoja inconceivable mientras no se solucionen los problemas endémicos que padece: el crimen organizado e industrializar su economía

En el mejor de los casos, El Salvador podrá pasar a la historia como el primer país que emprendió esta aventura, y qui­zá como el primer laboratorio económi­co para el aprendizaje de otros países que piensen plantear parecido experimento.

Más allá de los aspectos coyunturales, uno de los problemas en la legalización del bitcoin como divisa oficial son los incier­tos motivos del presidente Nayib Bukele para llevar a cabo un experimento tan pe­culiar en un país ya dolarizado y que ade­más cuenta con la respiración asistida de la financiación del FMI y del Banco Mun­dial. El Salvador abandonó su moneda na­cional, el colón, en 2001, a favor del dólar estadounidense. Esta decisión, observa­da con retrospectiva, tuvo para el país una excelente consecuencia ya que le protegió contra la inflación galopante que erosionó el patrimonio de buena parte de América Latina.

 El Salvador, gracias a su dolariza­ción, promedió una tasa de inflación de al­rededor de 2 puntos. Es por ello que des­de esta perspectiva no tendría sentido la búsqueda de otra moneda que ofreciese una ventaja mayor para una situación ya de por sí favorable, o que pudiese compe­tir o incluso llegar a expulsar al dólar en las transacciones y cuentas de depósito. El motivo por tanto es otro.

La economía salvadoreña padece una gran dependencia de las re­mesas de la diáspora. Recibe de sus ciudada­nos expatriados alrededor del 20% de su PIB en concepto de remesas, lo que re­presentan unos 6.000 millones de dóla­res. Precisamente la comisión por los en­víos de dinero (en torno a un 7% de media) y la tardanza que acarrean la intermedia­ción de los envíos (entre una semana y 10 días), son las razones detrás de la deci­sión, por el contraste que representa bitcoin, sin dicho coste de cambio ni tardan­za (apenas 10 minutos).

Si una quinta parte de la economía salvadoreña lo son sus re­mesas, tiene sentido abaratar su envío y recepción incentivando que esos capita­les fluyan a través de un sistema o infraes­tructura de depósito y pago alternativo al existente. El bitcoin operaría de ese modo como una suerte de autopista monetaria para llevar los dólares de los salvadoreños emigrados a Estados Unidos a sus familias, capita­lizándolas sin apenas coste. Este motivo sí parece una razón de peso que justifica que el proyecto despertara el inte­rés del gobierno y el entusiasmo de algu­nos sectores sociales en El Salvador, a pe­sar de que una encuesta de la Universidad Centroamericana (UCA) encontró que solo el 4,8% de los 1.281 encuestados entendían qué period bitcoin y cómo se usaba.

El problema es que este motivo, si bien parte de un fundamento actual –la gran de­pendencia de las remesas– no parece congruente con la verdadera realidad del bitcoin, que no está exenta de costes ni riesgos asociados. De hecho, la conversión de monedas fiduciarias como el dólar en criptomonedas es, por supuesto, cualquier cosa menos gratuita, aunque en el caso de El Salvador el coste de transacción vaya a ser subvencionado por el Estado a través de Chivo SA, que es una empresa priva­da, pero dotada de capital público.

El bitcoin operaría de ese modo como una suerte de autopista monetaria para llevar los dólares de los salvadoreños emigrados a Estados Unidos a sus familias, capitalizándolas sin apenas coste

Por otro lado, las fluctuaciones en el precio de bitcoin pueden peligrar la utilización de la criptomoneda como instrumento de re­serva de valor. Algunos movimientos en su cotización del 10% o más convierten a esta criptomoneda en cualquier cosa me­nos en un medio apto y eficiente para el comercio, por no ser estable para los pre­cios. Al carecer de un banco central con una política monetaria detrás, no hay nada ni nadie que regule su oferta monetaria en función de la coyuntura y necesidades de la economía nacional.

Por el momento, el experimento ha cos­tado a El Salvador alrededor de 200 millo­nes de dólares para desarrollar la tecnología detrás del monedero digital (proporcionada por BitGo) y para establecer una crimson de ca­jeros automáticos, distribuir alrededor de 60 millones y la constitución de un fondo de 150 millones para adquirir unidades (que ya ha invertido unos 26 millones).

Respecto al marco regulatorio, las primeras normas aplicables –principalmente el reglamento de la Ley Bitcoin, publicado el 17 de agos­to en el sitio net del Banco Central de Re­serva– obliga a que las empresas y los ban­cos acepten bitcoines como pago, pero no a los usuarios a emplear la criptomoneda en sus transacciones privadas. Pronto ob­servaremos si el sistema bancario y finan­ciero salvadoreño es capaz de afrontar los pasivos en dólares con activos e ingresos en bitcoin, teniendo en cuenta que la crip­tomoneda posee unas fluctuaciones muy volátiles. A este respecto, el gobierno sal­vadoreño ha prometido la convertibilidad instantánea de los bitcoines en dólares es­tadounidenses.

NO AL BITCOIN. Miles de salvadoreños salieron a las calles de su país para protestar contra el presidente Nayib Bukele y sus medidas relacionadas con el bitcoin vistiendo camisetas que decían “no al bitcoin”

Sin embargo, el flanco más débil para que la aventura de El Salvador con el bitcoin llegue a su fin, abruptamente, sería con toda probabilidad la oposición fron­tal del FMI y del Banco Mundial. Todavía no se ha dado este escenario, aunque am­bos organismos sí expresaron al gobierno de Bukele sus reticencias sobre su proyec­to por la amenaza potencial a la integridad financiera que podía representar. Máxime en un país con un régimen muy débil de blanqueo de capitales y extremadamente afectado por la lacra del narcotráfico y las maras.

 Si El Salvador no endurece sus le­sure penales y fiscales para contrarrestar el posible aumento de los ilícitos de lavado de dinero con bitcoin, podría hacer fren­te a la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos que afectaría gravemente a su re­putación internacional.

No ayuda mucho a la reputación de este proyecto el hecho de que la jefa de gabinete del presidente, Ca­rolina Recinos, que es la directora de Chi­vo SA (la empresa encargada de la gestión y tecnología de los monederos electróni­cos) determine en la Lista Engel de funciona­rios corruptos del Departamento de Es­tado estadounidense.

Sin duda, la jugada de Bukele con el bitcoin es temeraria. Supone una apuesta que puede ser posi­tiva, si consigue canalizar las remesas de forma barata, segura y rápida, pero hay muchos elementos también para pensar que puede salir mal o muy mal.

No está claro cómo va a funcionar la in­troducción y generalización del bitcoin en la economía salvadoreña, pero una vez que se haya construido completamente la infraestructura para un sistema de pa­gos en criptomonedas y se hayan aceptado ampliamente los pagos digitales, El Salva­dor podría dar un salto de nivel.

Si El Salvador no endurece sus leyes para contrarrestar el posible aumento de los ilícitos de lavado de dinero con bitcoin, podría afrontar la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos

Po­dría efectuar cambiando los dólares a al­guna otra forma de divisa electrónica, por ejemplo, una moneda digital estable (sta­blecoin) respaldada por una canasta de monedas (fíat y criptos) y oro, o la rein­troducción de una divisa soberana (el co­lón), reduciendo de ese modo la depen­dencia del dólar y la vulnerabilidad a las sanciones de Washington. A estos efectos, la adopción del bitcoin podría concebirse como un instrumento para una hipotética desdolarización progresiva de El Salvador.

El Salvador ha querido buscar un cierto liderazgo mundial, demostrando que tie­ne capacidad para afrontar un desafío mo­netario y tecnológico que puede reforzar su soberanía económica si el experimen­to da paso ulteriormente a planteamien­tos más ambiciosos que la mera regula­ción del bitcoin.

La mejora de los canales para sus remesas y la consecución de una mayor soberanía bancaria y monetaria a través de una tecnología nacional propia para las criptomonedas son pretensiones plausibles, máxime si ello además pue­de contribuir a la digitalización del país y a la reducción de las tasas de exclusión fi­nanciera.

Pero la salvación de la economía salvadoreña gracias al bitcoin se antoja de momento inconceivable mientras no se solu­cionen los problemas endémicos que pa­dece su población y que pasan por acabar con el crimen organizado e industrializar su economía creando trabajo estable que permita regresar a sus emigrantes.

Lea también en Cambio16.com

Gracias por leer Cambio16. Vuestra suscripción no solo proporcionará noticias precisas y veraces, sino que también contribuirá al resurgimiento del periodismo en España para la transformación de la conciencia y de la sociedad mediante el crecimiento private, la defensa de las libertades, las democracias, la justicia social, la conservación del medio ambiente y la biodiversidad.

Dado que nuestros ingresos operativos se ven sometidos a una gran presión, su apoyo puede ayudarnos a llevar a cabo el importante trabajo que hacemos. Si puedes, apoya a Cambio16 ¡Gracias por tu aportación!

Related posts

Rusia no hará uso de las criptomonedas para eludir sanciones internacionales, asegura experto

admin

Cómo es la regulación de criptomonedas en el mundo

admin

BLOCKCHAIN for everybody. Conoce más de esta tecnología y aplícala en tu negocio

admin

Leave a Comment