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¿Y si “Cartier está mejor posicionado que el Bitcoin” ahora mismo?

¿Qué marca está mejor posicionada, Cartier o Bitcoin? Puede sonar a una pregunta extraña. Pero nada más lejos de la realidad: en el mundo de la volatilidad, los valores seguros son algo a lo que aferrarse con fuerza. Y los últimos movimientos a la baja del Bitcoin y la revalorización de las piezas de Cartier no hacen sino añadir peso al argumento de Pierre Rainero, director de imagen, estilo y patrimonio de la firma desde 2003. “Es porque Cartier estará ahí también en el futuro”, cuenta el ejecutivo. “Ha estado, está ahora y estará. Y no somos valorados de manera automática solo porque hayamos estado ahí, sino también porque hacemos cosas que están inscritas en el ahora. Es una cuestión de relevancia, lo que es esencial”.

Ese concepto que Rainero (París, 1958) pone sobre la mesa parece especialmente pertinente en la reciente presentación de la nueva colección de Alta Joyería de Cartier, ‘Beautés du Monde’. Que el acontecimiento ha tenido lugar en Madrid y ha supuesto la confirmación del idilio de la industria del lujo con la ciudad no es ningún secreto a estas alturas. Sí lo es el sistema por el que esos exclusivos clientes que han venido de todo el mundo hacen sus adquisiciones, porque es algo que sucede a puertas cerradas y se acerca más a un ritual experiencial que a una compraventa al uso. He ahí una de las claves de la casa y una de las obsesiones del directivo: poner en el centro a la persona.

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“Ser fieles a nuestras raíces es estar interesados en nuestros clientes de hoy”, explica. “Si hay una lección que aprender de nuestra larga historia es cómo el éxito se ha conseguido gracias a la thought de relevancia. Está presente en nuestro modo de trabajar y la abordamos de dos maneras. Una es en términos puramente de creación y estética, e incluso en ese campo está la cuestión de la relevancia, porque siempre tenemos en mente el estilo de vida de nuestros clientes y cómo ellos viven con nuestras creaciones. Es interesante, porque Cartier tiene una gran historia y debido a ello, mucha gente colecciona las piezas y no necesariamente las lleva, y ese no es nuestro objetivo: nuestro objetivo es crear piezas que vivan con nuestros clientes y al frente de cada nuevo proyecto tenemos la pregunta de quién lo va a llevar, cómo y por qué, y eso es una preocupación permanente”.

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En ese sentido, Rainero recalca que ahora mismo no hay reglas a la hora de llevar las joyas, un objeto “bello”, como él mismo lo outline, que ha sabido reivindicar un espacio importante en los seems diarios. Sí, diarios, pero también especiales. “Podríamos pensar que las situaciones formales están desapareciendo, pero no es cierto: a la gente le gusta vestirse y arreglarse y llevar joyas hermosas, pero lo que es más importante ahora es que no se ve como algo obligatorio, sino como algo que es puro disfrute, algo que responde al deseo y no a la obligación”, cuenta el parisino. “Y al mismo tiempo, cuando compras una pieza, tienes la thought de querer llevarla tan a menudo como sea posible. Además, tenemos un fenómeno entre las generaciones más jóvenes que es que no quieren esperar a esas ocasiones especiales para llevar las joyas, y por eso aprovechan cenas privadas entre amigos, por ejemplo, y no necesariamente grandes acontecimientos. No vamos a decir que llevan una tiara al supermercado porque eso no pasa (de momento), no caigamos en la pura imaginación. Pero sí podemos ver mezclas más atrevidas que inscriben la joyería en determinados momentos menos tradicionales“.

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Ahí Rainero destaca el papel de los jóvenes. Quizás no son los compradores de Alta Joyería que te imaginas, pero sí son los que, curiosamente, parecen más legitimados a la hora de valorar lo permanente frente a lo vertiginoso. “Cuando ves la evolución del mundo y lo rápido que suceden los cambios, hay cosas que adquieren una mayor importancia. Pasa con los relojes: nadie los necesita porque puedes ver la hora en cualquier lugar, pero la consecuencia es que valoras el reloj porque representa otra cosa“, explica. “No lo compras porque te da la hora, sino porque representa la manufactura más puntera y cuidada en términos de trabajo guide. El valor del reloj ahora es increíble y mayor que hace unos años, y con la joyería es igual: dejando de lado la simbología emocional que tiene para la gente, las generaciones más jóvenes son las que más valoran lo que es permanente, simbólico y lo que está inscrito en la historia“.

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Rainero habla de historia, de legado, y casi cualquiera lo haría a la hora de mencionar a Cartier. Y sin embargo, una de las cosas que más destacan del francés es su franqueza y sinceridad cuando explica que la mítica casa no venera en absoluto la nostalgia. Es más, “no hay nada de nostalgia en Cartier: siempre creemos que el tiempo más emocionante es hoy o mañana”. No deja de ser sorprendente, dado lo sencillo que sería caer en los éxitos pasados, en la creencia de que el pretérito siempre fue mejor. Pero no es incompatible: “Ese legado que tenemos y que vivimos se asocia más a principios y valores que continúan vigentes hoy en día, y tiene diferentes formalizaciones: se traslada a nuevas siluetas y formas, pero añadiría que somos muy afortunados porque la thought de evolución está inscrita en nuestro ADN. Esa es la forma en la que los fundadores crearon Cartier, con la thought de la evolución permanente, y trabajando así, seguimos nuestros valores y somos fieles a la filosofía del legado”.

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Ese bagaje también está muy presente, como no podía ser de otro modo, en la nueva propuesta inspirada en la naturaleza y en diferentes culturas alrededor del mundo; de ahí que pueda haber collares y pendientes que referencien tanto a panteras como a corales, pasando por bordados textiles. Una miríada de características y detalles que se suman no solo a la excelencia en los materiales y su tratamiento sino también a una versatilidad que va más allá del mero uso: muchas de las piezas expuestas en Madrid, y disponibles para determinados clientes, son desmontables y pueden colocarse sobre otros soportes o llevar en solitario. Es decir, que ese collar puede desprenderse de la parte closing, que se convierte en un broche, o esa piedra de los pendientes trasladarse a un anillo. Y así, con más joyas de las que se imagina.

Porque aunque la belleza se presupone en todas y cada una de ellas, no se pueden dejar de lado la innovación y la certeza de que, como el mundo, “la thought de la belleza está evolucionando constantemente y lo que pensamos que es bello hoy, no period necesariamente bello hace diez o veinte años”. Aunque viendo las joyas de ‘Beautés du Monde’, cuesta pensar que alguien dentro de un siglo no vaya a quedarse deslumbrado por ellas, como le sucedió a Louis Cartier y a su equipo de diseño con la integración del arte islámico en la cultura española. Porque hay pocas cosas que son para siempre, y esta es una de ellas.

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